Business Intelligence aplicado a Postventa suena a proyecto tecnológico complejo. Pero desde la perspectiva del importador, el punto de partida es una necesidad muy concreta: dejar de depender de lo que cada concesionario decide reportar y tener, en su lugar, visibilidad directa sobre lo que está pasando en la operación de servicio de toda la red.
Hoy, muchos importadores reciben información de sus concesionarios en formatos distintos, con periodicidades distintas y con niveles de detalle distintos. Consolidar eso en algo útil requiere un esfuerzo manual significativo. Y el resultado, cuando llega, ya está desactualizado. No es una base para tomar decisiones ágiles.
Un tablero de Postventa bien construido le muestra al importador, en tiempo real, cómo opera cada punto de servicio de su red: cuántas órdenes de trabajo se abrieron, cuántos reclamos de garantía se procesaron, cuál es el tiempo promedio de resolución, qué concesionarios están por debajo del estándar en retención o productividad, y dónde se concentran los faltantes de repuestos.
El valor de eso no está en los gráficos. Está en las decisiones que habilita. Cuando un gerente de Postventa del importador puede sentarse con un concesionario y mostrarle datos concretos de su operación comparados con el promedio de la red, la conversación cambia. Deja de ser opinión contra opinión y pasa a ser dato contra dato. Y eso genera acciones.
BI en Postventa no es un lujo para importadores grandes. Es la diferencia entre gestionar una red y simplemente administrar relaciones bilaterales con cada concesionario.



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